Lima, la Roma de América
Historia del Perú
Lima, la Roma de América
Por Juan Orrego Sevilla
500 años del Virreinato del Perú: origen, esplendor y legado jurídico de la mayor entidad imperial española en el Nuevo Mundo
20 de noviembre de 1542 → 2042
Un 20 de noviembre de 1542, el Perú dejó de ser tierra de conquista para convertirse en Virreinato, alzándose bajo la doble corona de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Nacía así la entidad política más poderosa que el hemisferio sur conocería durante casi tres siglos.
I
El Gran Perú y su dignidad de reino
El Virreinato del Perú —denominado en su época como los «Reinos del Perú», el «Reino del Perú» o el «Gran Perú»— constituyó una de las entidades más representativas de la Monarquía Española en América. No fue solo una estructura político-administrativa de vasto alcance geográfico, sino también una expresión simbólica de poder, cultura y continuidad imperial.
Su capital, Lima, también conocida como la Ciudad de los Reyes, funcionó durante dos siglos como el centro neuralgíco del poder español en América del Sur: sede de la Real Audiencia, eje del comercio atlántico y pacífico, y crisol de una civilización que amalgamó lo andino, lo ibérico y lo africano.
El virreinato se estructuró en torno a diversas audiencias —las de Lima, Cusco y Charcas, entre las principales— que operaban como órganos de justicia y gobierno, articulando el poder virreinal en el vasto espacio andino.
II
El nombre «Perú»: del quechua al castellano
Cuando los conquistadores españoles llegaron a estas tierras, recogieron de los pueblos originarios la referencia a un lugar denominado «Perú» —transcrito también como Piru, Beru o Birú— que evocaba regiones más australes asociadas con inmensas riquezas.
La raíz más profunda: Pirúa
Según el cronista Blas Valera en De las costumbres antiguas de los naturales del Perú, el nombre deriva de Pirúa (también escrito Pirhua o Pirwa), fundador del Tahuantinsuyo y primer gobernante de la dinastía que dio nombre a todo el territorio.
Los pueblos de la actual Panamá y Colombia lo llamaban Birú o Pirú; los chimús, en su lengua muchik, lo pronunciaban Virú; los tallanes, Pirúa o Piura; y los pueblos tupíes de Brasil lo conocían como Peabirú, camino que atravesaba el continente desde el Pacífico hasta el Atlántico. Los españoles castellanizaron todas estas variantes en una sola palabra: Perú.
Los cronistas de la época adoptaron la denominación para referirse al Imperio de los Incas, y en sus relatos es frecuente encontrar expresiones como «reyes del Perú», «emperadores del Perú» o «princesas del Perú», integrando simbólicamente a la nobleza incaica en el imaginario monárquico europeo.
El Perú no nace con el Virreinato ni con la conquista. Nace con el quechua en Caral hace 5 000 años, como un gran proyecto pacífico de integración del mundo andino bajo la filosofía del buen vivir: Allin Causay.
— Síntesis de las fuentes históricas y arqueológicas
III
Un imperio de cinco milenios
El Perú alcanó su mayor grandeza en el esplendor de la dinastía Inca, abarcando prácticamente toda Sudamérica. Sin embargo, sus raíces son mucho más antiguas. Los hallazgos arqueológicos de Caral y el descubrimiento lingüístico de que el quechua se originó en los Andes Centrales sitúan el nacimiento de este proyecto civilizatorio hace 5 000 años, con epicentro en el área de Caral.
El Perú inició su etapa imperial con la dinastía Huari, alcanzando su máximo esplendor con la dinastía Inca. Un estudio científico del ADN de los habitantes de Machu Picchu hace 500 años reveló que este enclave fue un punto de encuentro para personas procedentes de casi toda Sudamérica: regiones costeras, montañosas y de la vasta Amazonía, incluyendo Ecuador, Colombia, Brasil y Paraguay.
La red vial del Cápac Ñan —el camino del Inca— y la ruta transversal del Peabirú interconectaban el Pacífico con el Atlántico, integrando en un solo sistema político y económico territorios que hoy pertenecen a una decena de repúblicas.
IV
Extensión y desmembramiento del virreinato
El Virreinato del Perú creado en 1542 fue el más extenso e importante de Sudamérica. Su tamaño y la dificultad de administrarlo llevaron a la Corona española a dividirlo durante el siglo XVIII en entidades más manejables.
El papa Alejandro VI delimita mediante bulas el reparto colonial entre España y Portugal, reduciendo el ámbito territorial que se asignará al futuro virreinato.
Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano lo instituye el 20 de noviembre. Lima —Ciudad de los Reyes— es designada capital. Su jurisdicción abarca la mayor parte de Sudamérica, incluyendo la actual Panamá.
Se segrega el norte del virreinato, conformando una nueva unidad administrativa que engloba los territorios de las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá.
Se desprende el cono sur: los territorios de las actuales Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia forman un nuevo virreinato con capital en Buenos Aires.
Virreinato de la Nueva Granada (1717)
- Colombia
- Venezuela
- Ecuador
- Panamá
Virreinato del Río de la Plata (1776)
- Argentina
- Uruguay
- Paraguay
- Bolivia
V
Legado jurídico: el uti possidetis iuris
La República del Perú es reconocida como la heredera legítima del virreinato, en tanto sucesora histórica y jurídica conforme al derecho internacional. Su territorio e instituciones fundacionales emergen de la matriz virreinal.
Durante el proceso de emancipación hispanoamericana, Simón Bolívar consagró en 1810 el principio jurídico del uti possidetis iuris como criterio para delimitar las fronteras de las nuevas repúblicas. Según este principio, cada Estado emergente heredaría los límites territoriales que le correspondían en la época virreinal.
Así, la República del Perú asumió como propios los confines del antiguo Virreinato del Perú, mientras que, por ejemplo, Chile adoptó los de la Capitanía General de Chile, también conocida como el Reyno de Chile. Se consolidaba de este modo una continuidad geopoítica entre el régimen monárquico y el Estado republicano.
La República del Perú asumió, por derecho, los límites territoriales establecidos por el antiguo Virreinato del Perú, consolidando una continuidad geopolítica entre el régimen monárquico y el Estado republicano.
— Principio de uti possidetis iuris, Derecho Internacional Americano
VI
Lima, capital de un mundo
Durante casi tres siglos, Lima fue el corazón político, económico y cultural de América del Sur. Como Roma en el mundo antiguo, irradiaba leyes, comercio, arte y fe hacia todos los rincones de un continente. El virrey gobernaba desde el Palacio de los Virreyes con una autoridad que solo cedía ante la de la propia Corona española.
Hoy, a 500 años de aquella fundación, el Perú sigue siendo heredero de esa tradición milenaria que no comienza en 1542, ni en 1532 con la llegada de Pizarro, sino 5 000 años atrás, en las arenas del desierto costero donde floreció Caral: la primera civilización del hemisferio occidental.
Comprender el Virreinato del Perú es comprender la columna vertebral sobre la que se construyeron todas las repúblicas sudamericanas. Su historia no es solo peruana: es el origen común de un continente.

